Eclipse de Alfredo Fressia
Sitio con textos del poeta uruguayo
terça-feira, 7 de maio de 2013
domingo, 5 de maio de 2013
sábado, 19 de junho de 2010
SENRYU

Una selección de textos extraídos de SENRYU O EL ARBOL DE LAS SILABAS, Linardi y Risso, Montevideo, 2008.
(Génesis, XXXVII)
José no sueña:
lo sueñan los camellos,
la arena, el ládano.
Marzo pastor
de nubes fugitivas.
Y un alma en vilo.
Sueña que vuela
el pescador dormido
en la canoa.
Miro la marcha
de un cangrejo en la arena.
¿Alguien me ve?
Desvié con piedras
la marcha de un cangrejo.
Hallé a mis muertos.
Lenta es la harina.
Las aspas del molino
muelen el tiempo.
Un buey contiene
en sí a todos los bueyes.
¿Qué hay en un hombre?
Es un caballo
-es todos los caballos-
y no relincha.
Consideremos
la lección del latín:
“sídera”: astros.
Cayó una estrella.
¿Herido por qué flecha
relincha el viento?
Dulce es el beso,
y el alcohol de las frutas.
Otoño embriaga.
Arbol o espectro,
te embalsamó el otoño
de oro, aserrín.
Juego ajedrez
largas noches de invierno.
No sé con quién.
Voló un paraguas
al viento. Escapa en globo
la mala suerte.
Brilló el cuchillo:
pende el cuello del ave.
¿Qué me pregunta? .
Huele a café.
Muchachos negros cargan
piedras de azúcar.
(A Gustavo Wojciechowski)
Silba y se peina
los bigotes. Afuera
lo oye un sabiá.
Un ratón duerme,
gloria en el lauredal.
Bosteza un gato.
Es deleznable,
delfín resbaladizo.
Se llama Tiempo.

Arde el bautismo,
la anaconda mortal
y perfectible.
Vuela el jilguero.
No lo ve tras las rejas
un hombre preso.
Souvenirs: sueña
alas de mariposa
la momia insomne.
Punza el recuerdo.
Exhala un samovar
vapor de té.
Crece el hastío,
yo como hongos gigantes.
Engorda el mundo.
Lento el azúcar
se disolvió en el té.
Yo entre los años.
Lee el futuro
en las hojas de té.
Blanca es la taza.
Cayó entre leñas,
picado de escorpión.
Ardía la muerte.
Botella al mar:
no sé quién soy, qué isla,
qué, hasta cuándo.
Ese es mi hijo,
¿lo ves? Nunca nació.
Espera en vano.
Es mediodía.
La congoja del sol
arde en silencio.
De noche silba
para espantar el miedo.
Cantan dos gallos.
Tiempo de perlas.
La eternidad del mar
pesa en la ostra.
Mar infinito,
recomenzado en ostra.
Perlas de un tiempo.
Peces veloces
saltan fuera del agua.
Es la Escollera.
Ave alterada,
no acabará en silencio
este poema.
(A Enrique Fierro)
Tablero al sur.
Saltar las casas muertas.
Dar blanco en verso.
Eso es exilio,
vagar y hallar ciudades
inhabitables.
Erguir ciudades
atoradas de historia
-y que no existen.
Sólo unas décadas
(es un soplo la vida)
Dicen: paciencia.
Pobre el poeta,
pasó las de Caín.
Ahora escribe.
Hasta mi casa
desde Montevideo
será una vida.
Duró una noche:
al Este del poema,
Nod bombardeado.
Bomba otra vez
sobre Nod maldecido.
Fue una península.
Fue una península.
La recorría en mi infancia.
Fue una península.
Reerguir el texto,
sumar todas las sílabas
de la memoria.
Reconstruir,
volver dúctil el verbo,
aclimatarlo.
Todo es mentira,
incluso la verdad
hueca de exilio.
Todo es verdad,
incluso la mentira
de este poema.
“Prince de l´exil”,
Baudelaire llamó al diablo.
“Rey” mejor fuera.
EL FUTURO

Poemas de EL FUTURO / O FUTURO (edición bilingüe, ediciones Tema, Lisboa, 1998).
C.I.
En añicos la escollera, esqueleto
escoltado, un número
escuálido en la frente.
Cariátide oriental, y ciega la vergüenza
desteñida: digitales
o lágrimas, resaca
del estuario
cifra rota:
Montevideo, el futuro
PLACE DES VOSGES
Futuro era el de antes, el del tiempo de mis quince años. Todas las noches me gasto las suelas de los zapatos caminando hasta la plaza Matriz, y me siento a esperar el futuro. Vení, comprá maníes con chocolate y sentate. Las mujeres que fuman ya me conocen. Yo no, todavía no me conozco. Y tampoco miro a nadie, ni a nada. Como maníes con chocolate. ¿Espera a alguien? Sí, al futuro. Respiro hondo, sentado del lado de la Catedral, de espaldas a la calle Sarandí. Todas las noches, soy asiduo y puntual. Sé que cuando el futuro aparezca, vendrá volando por atrás del Cabildo. Una ráfaga, y yo lo atraparé en mis pulmones y me llevará leve como en un globo, lejos de la plaza. La noche está fresca, llovió de tarde. ¿Y hoy, llegó? No, debe estar atrasado, viene de muy antes. Los maníes con chocolate me pesan como una piedra. Y me miro los zapatos, desamparados.
TEOREMA
Entendámonos. Visto que el presente es el futuro del pasado (así: P=F/P’), y considerando que el futuro también es futuro del pasado (F=F/P’), se concluye que Presente = Futuro, lo que no demuestra absolutamente nada fuera de Montevideo.

GÉNESIS
Antes era el futuro, y antes
todavía
del primer minuto de la primera célula
había todavía había
la eternidad, y sin entonces
por aquel entonces el futuro
era un error.
Antes del futuro, existía una playa llena de latas vacías de cerveza, una noche de calor con una enorme luna llena, pesada y amarilla. A la playa llegaba el murmullo de boleros de los cabarets irrespirables de humo y olor a ron. En el escenario una strip-teaser imitaba, lánguida, a María Félix y Lucho Gatica cantaba Quizás, quizás, quizás... Y entonces hubo el filtro. Como el de Tristán e Isolda, el error. Y el futuro dijo: Yo soy el futuro. Y fue una ópera. Pero todavía sin cantantes. Y había copas de champán en manos brillantes. Pero de yeso. Y empezó una danza bajo arañas de cristal iluminado. Pero sin música. Y cuando estaba todo preparado y en el silencio nadie se acordaba más de la playa abandonada, el futuro empezó.
Y el pasado al futuro sucumbía
estruendosamente nuevo y fresco y lozano
y otra vez nuevo y fresco y lozano
y otra vez y hecho siempre
miedo, deseo, mierda, muerte.
LA PAREJA
Eran rubios y pálidos y en Navidad
bailaban, solos, ellos, el aire.
Como ciegos, se olvidaban de sus ojos
como miel, y se mecían por la frágil
Navidad de flores blancas y grandes
y nocturnas, pacientemente eternas
y el aire indiferente y el mundo
ajeno a sus objetos, tan altos los dos cuerpos:
un regalo de Dios, demasiado solemne
o insomne e impotente si él la acariciase
para llamar al sueño, y continuaban
el baile solitario, y se morían
sin prole olvidadiza.

CIRCULAR
Una vez el señor Pi salió por una tangente de su sólida casa redonda y penetró en el futuro antes que los demás. Volvió pálido y dijo: “Estuve en el futuro”. “¿Y cómo es?”, le preguntaban. “No sé, el futuro es oscuro. No se ve nada porque el sol no sale en el futuro, los relojes no marcan todavía la hora y, aunque la marcaran, no se vería porque todo es negro como la noche. No vi nada en el futuro y me asusté”. Desde entonces, el señor Pi limitó sus salidas a las estrictamente indispensables, siempre dentro de su radio, y nunca más salió de casa sin antes consultar su horóscopo.
ADVERTENCIA
El futuro cansa y pone de mal humor. Da ganas de fumar. Era obvio que el pasado tendría un futuro porque tener futuro ya es pasado. Como el cigarrillo, el futuro también es anacrónico y perjudicial para la salud.
AMENIDAD
A fuerza de futuro, las iras, envejecidas, se vuelven tristeza. Los héroes más bravíos sólo son héroes en el pasado. Atila, que marchó devastador entre los hunos, pasea en el futuro entre los otros, dócil, servicial, obediente. Académico, real, el futuro limpia, pule, da esplendor.
ORO DEL RHIN
¿El futuro será una ilusión?
El futuro es una ilusión.
(El futuro fue una ilusión)
Todo lo cual no pasa de una impertinencia.

PRO MEMORIA
Oyó decir que somos esclavos de las palabras que pronunciamos y dueños de las que callamos. Entonces decidió que en el futuro nunca sería esclavo. Y ya no profirió opiniones, lo que en Montevideo tiene siempre alguna utilidad. Para ser un verdadero amo en el futuro, edificó opiniones completas como sistemas filosóficos, sobre la vida y el mundo, sobre sí mismo y los otros. Autocrítico, opinó en secreto sobre la sabiduría de sus opiniones. Nadie supo si las consideró siempre sabias, si con el paso del tiempo abandonó algunas, si reivindicó otras. Se preparó para morir como un gran señor. No dejó rastros.
BÉSAME MUCHO
Así: él, que tanto me había amado,
se casó con ella
pero me dejó por otro.
¿Qué te hice después
que no me olvido?
LA ESPADA ENTERRADA
El futuro es una espada enterrada en el corazón del mundo. Nace filoso entre los sentimientos que excitaron la conciencia de los que después callaron. Implacables, las estaciones se suceden y lo ahondan, hasta el centro de la tierra, hasta ahogarlo. Cuando estalla, mata como un volcán.
FRONTERA MÓVIL

Fragmentos de FRONTERA MOVIL (Aymara, Montevideo, 1997)
AEROPUERTOS
AVISO A LOS PASAJEROS
Los aeropuertos son un pacto de silencio. Yo no digo mi terror, tú no dices tu terror, él no dice su terror. Y se sonríe, como si hubiera alguna connivencia silenciosa. El terror, en los aeropuertos, provoca más sonrisas cómplices que diarreas.
#
Los aeropuertos no son una ocasión o una circunstancia. Las grandes tragedias se neutralizan en los aeropuertos. El piso brilla y el dolor no huele a nada. Cuando algunos lloran, las lágrimas se secan en el aire acondicionado. English spoken.
#
Los tripulantes de los aviones pasan charlando por las salas de los aeropuertos. Pasan. Pasarán siempre. Idénticos. Bellos. Ajenos. Llevan en los guantes la eternidad de los aeropuertos.
#
En realidad, las azafatas son muñecas inflables. Los pilotos tienen hemorroides pero desde que entran en un aeropuerto las hemorroides paran de dolerles. Los comisarios de vuelo no son homosexuales: en los aeropuertos no hay más sexo. Puede hacerse, pero no hay.
#
En las filas de los aeropuertos hay gente que saca fotos y grita los últimos mensajes a quien parte o a quien se queda. También hay mujeres de una elegancia medio extraviada. Ríen y están seguras (yo no sé de qué, sé que están seguras). Hay hombres que también gritan y ríen y conocen tipos de aviones y horarios exactos de llegadas y partidas. El espanto tiene sus rayos laser: en un aeropuerto nunca confíe en su vecino de fila.
#
(A veces vamos los domingos a los aeropuertos sólo para poder soñar con países remotos y ver los aviones-pájaros despegar y subir, como las ilusiones. Entonces visitamos sueños y estamos en una galaxia opuesta a los aeropuertos, pasajeros de otro viaje. Cuando volvemos a casa, nunca estuvimos en un aeropuerto. Habíamos aprovechado la tierra de nadie para fundarnos un mundo provisorio y sin aeropuertos)
#
En el barullo ensordecedor de los aeropuertos, los enamorados tienen que gritarse el amor, y toman, sin saberlo, la cara de la desesperación.
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En los aeropuertos la gente no tiene sombra. Es que todos se convierten en la sombra de sí mismos. Quien subiese a una balanza para pesarse, en un aeropuerto vacío, vería la aguja de la balanza permanecer inmóvil.
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Todos los aeropuertos están instalados en estaciones siderales, lejos de la Tierra. Salir de noche de un aeropuerto, es como entrar, por un error de milagros, en un planeta imprevisto y asustador.
#
Los aeropuertos son catedrales. Sin Dios.
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Las secciones Departures de los aeropuertos son las más aeropuerto. Ya las Arrivals se aproximan a la esperanza.
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No es verdad que haya aeropuertos más aeropuertos que otros aeropuertos. Sólo los ingenuos pueden pensar que Roissy, en París, es más aeropuerto que el de Iquitos o el de Montevideo. No. Todos los aeropuetos, sin excepción, son implacablemente aeropuertos.
#
Una vez pasé doce horas en uno de los aeropuertos de Londres. Y paré de existir. Fue un grupo de hindúes lo que me sacó de la hipnosis. Siempre dudé entre perdonarlos o agradecerles.
#
El exilio es un aeropuerto. Yo ya tuve mis años de aeropuerto.
#
¿Cuántas veces habré ido a buscar a mis amigos en aeropuertos? ¿Cuántas otras me esperaron ellos puntualmente en otros aeropuertos? ¿Cuántas? Yo sólo los recuerdo a ellos, abrazados, hoy vivos o muertos, siempre después de haber salido de los aeropuertos.
#
Casi no recuerdo los aeropuertos, aun aquellos por los que más transité. Es que eran una amnesia. Me había olvidado.

HOMENAJE A PITÁGORAS
Los Matemáticos no lloran al nacer. Por eso todos saben cuando un Matemático viene al mundo. Además, crecen alimentados por proteínas muy potentes y hacen alegres malabarismos numéricos durante muchos años. En la vejez, admiten que no tuvieron tiempo de contemplar la fría eternidad de los números. Y después se mueren.
#
Los Matemáticos se sienten en el séptimo cielo cuando, dos por tres, gritan a los cuatro vientos que, para razonar, ellos no necesitan un sexto sentido.
#
Los Matemáticos son siempre irreemplazables porque son siempre reemplazados por otros Matemáticos.
#
Cuando tienen sentido social, los Matemáticos estudian Ciencias Económicas y a menudo son gays pero lo esconden. Ya cuando son ingenieros y también son gays, se lo esconden a sí mismos, y en todos los casos pueden acabar dirigiendo algún Banco. Pero son tan ágiles entre aranceles y tasas de interés que envejecen rápido. No tienen suerte con el número de los efebos.
#
Los Matemáticos nunca se meten en camisa de once varas. Como es sabido, prefieren los teoremas.
#
Cuando los Matemáticos dan clases, pavos reales de las cuentas, se muestran tan rápidos de raciocinio que no logran entender que los Otros los miren con susto. Imaginan que es por indiferencia y entonces tartamudean desplumados. Eran usuarios subalternos de las palabras. Pero eso, ellos no lo saben.
#
Los Matemáticos son obedientes.
#
Los Matemáticos son masculinos. Las mujeres Matemáticas también lo son. Es la solemnidad que los cubre cuando reconocen que los axiomas no aceptan demostración. La inexplicable rajadura femenina.
#
Los Matemáticos que estudian Ingeniería toman mate. Es que el mundo les hace gracia y gozan de buena salud. Ya la resistencia de los materiales los excita y les hace tomar grappa o vodka. Coñac, jamás.
#
¿Y los que son doctores en Matemáticas? Esos están en la carrera universitaria. Dan conferencias, leyeron el Talmud y todos, sin excepción, son Jefes de Departamento. Cuando viajan en los aviones internacionales, piensan que los números hubieran podido llevarlos a Dios. Pero siempre se jubilan antes.
#
Los Matemáticos son eficientes productos genéticos de última generación. Antes del desarrollo del gen matemático, existieron los Prematemáticos, altos, rubios y cansados. Sentían un infinito hastío frente a cada logaritmo. Vivían en el actual Uruguay y se adormecían con la cinta de Moebius en la mano. Se extinguieron en medio de la melancolía y el desconsuelo.

MONTEVIDEO, LA COQUETTE
Hay que tener mucho cuidado para hablar de Montevideo porque es una ciudad de dolor. En Montevideo siempre se sufre un poco más que en el resto del mundo.
#
Montevideo es una ciudad llena de sueños. Por eso nadie la cuida. Y además, no se puede estar en Montevideo y estar en Montevideo al mismo tiempo. En Montevideo soñamos con países distantes o amores imposibles o destinos nuevos. Cuando se está en Montevideo y se está casi en Montevideo, uno entra en estado de peligro y entonces oye tangos.
#
Los sábados, en Montevideo, se puede oír candombe. Con prudencia.
#
A Montevideo, los niños lo ven lindo, con su cerro y su fortaleza, y dicen que allí nacieron, allá por el mes de enero de hace muchos, muchos, muchos años.
#
El mar a cada lado de la península: la duplicidad de Montevideo.
#
Todos los montevideanos sabemos lo que es caminar por General Flores de madrugada. Por eso nadie lo hace. Es un saber revelado y sin testimonio porque si alguien lo testimoniase no tendría nada para contar.
#
En un café de Montevideo, me presentaron a un hombre y a una mujer que debían tener unos cuarenta y cinco años y que eran novios. Se sentaron a mi mesa y charlamos. Dijeron que el calor de aquel día no era normal, que debía llover. Yo dije que sí, que llovería con seguridad y que sería agradable ver la lluvia. Me preguntaron dónde vivía yo y me dijeron que habían hecho un viaje por Brasil y que las playas eran muy hermosas. Ya Buenos Aires les resultaba parecida a París. Después volvimos a hablar del deseo de que lloviese al día siguiente, que iba a ser agradable esa lluvia, con seguridad. Cuando se fueron, era bastante tarde.
#
París es siempre de mañana, con flores blancas de Boulogne y rosas. En Lima y en Praga siempre es el atardecer, rojo, como encendido. Buenos Aires es noche de verano y con perfume de jazmín. Cuando en Río amanece —gloria celeste— en San Pablo son las siete de la mañana y el aire tirita. Ya en Montevideo es siempre la hora de la siesta, uno bosteza y hace la digestión. Es calentito, no se crea.
#
Dijo:
El dinero no hace la felicidad.
El trabajo dignifica al hombre.
Montevideo es la tacita del Plata.
Pensaba:
Yo quería ser rico, inactivo y berlinense.
#
Montevideo era un puesto militar avanzado en el Río de la Plata y nació sin nombre: Monte VI de Este a Oeste. San Felipe se había adormecido y Santiago tuvo un sobresalto. Entonces Montevideo conoció el tedio y la guerra —innombrables— y ya nunca tuvo calma.
#
Yo estaba en Montevideo y soñé con una ciudad muy bella. Había edificios de mármol y palacios y puertas de bronce y casinos con mujeres espléndidas y joyas. Todos bebían champán, y yo no le hice mal a nadie.

TRES MESAS DEL SOROCABANA
1
Los pensamientos vagabundos
se piensan
como nubes, así
navíos olvidados
o sin rumbo las nubes
no dejan señales en el viento
y erran
sin memoria
como dunas
a voluntad de mar
que nadie piensa.
2
Hablamos de cosas
de la superficie del mundo
o bostezamos
(no puede ser tan serio
ni tan grave la mosca azul
que atraviesa la sala
y se posa insistente y
vivimos tan poco, si vivimos.
“Es la geografía de los viernes”,
y los elefantes blancos
ríen.
3
Me conocí tanto
que ya no importa la flor
exenta de mi nombre.
Que piense el pensamiento,
a mí
no me importa.

SOLÍS O LA FLECHA
1
La mano: archipiélago, hubieran dicho
pianos o botellas al Plata
el tenso mensaje en el teclado
si es tocado, dan cuerda
con la mano, arco al sur la sonatina
del Ahorcado.
2
Río o mar
o río como mar
y ríe como llora
antes o después
(lo mismo es)
*
El Uruguay y el Plata
y esto o aquello
el último o el próximo
la última o penúltima
penumbra en la península,
escollera o salvaje
primavera.
*
Vivo o muerto:
el Loco,
o él o yo
Tristán o Isolda
jaula o pájaro
el filtro o un error:
los dos no.
3
Amargo argonauta mar amargo
margen oriental: mártir
náufrago en tierra, yo sí.
Y un ancestro en el flotante camalote.
4
(la u del mundo, abismo
la i de abismo, mundo
tan uruguayo: tan reales
voyelles)
5
Solís o la flecha:
en la Torre reflexiona
lóbrega o la rosa
va a decidir
lasciva pitonisa de los Panoramas,
dice,
elíptica epiléptica la flecha
ve la Torre en la Carta que lo trajo:
graba la grave carabela grávida,
y osa póstuma
(que Solís duerma y sueñe en su ensenada)
sexta-feira, 18 de junho de 2010
NOTICIAS EXTRANJERAS
Selección de poemas de NOTICIAS EXTRANJERAS (Ediciones del Mirador, Montevideo, 1984)

Outra vez te revejo -Lisboa e Tejo e tudo-,
Transeunte inútil de ti e de mim,
Estrangeiro aqui como em toda a parte,
Casual na vida como na alma,
Fantasma a errar em salas de recordações,
Ao ruído dos ratos e das tábuas que rangem
No castelo maldito de ter que viver...
Lisbon Revisited (1926)
FERNANDO PESSOA
LOS EMIGRADOS
Mandamos decir:
No pasa nuestra historia por la húmeda
Galicia de las madres ni conoce el padre
su Lombardía alcohólica. Los días
se habían exiliado en su orden de partida
y nunca fueron nuestras las líneas de las manos.
La bahía en que la madre pobre nos nació
de cara al mar para mejor aprender el abandono
nos sube todavía hasta los ojos y el pasado
tramaba desde siempre la futura
geografía del polvo sin idioma.
Tampoco se arrepienten las cifras del dolor
ni es nuestro el inverso correo de las sombras
veladas en las fotos que nos borran
la cara del planeta.
EL MIEDO, PADRE
Padre, yo me espanto
de estar preso en mi cuerpo, el condenado
umbral, perfecto, este retorno, padre,
eternamente en viaje y muerto, por las cuatro
estaciones y la suerte
echada de los hombres, los hijos
obedientes de la especie, padre,
los muertos venideros. ¿Quién es
este huésped en mi cuerpo? Estos años,
¿de quién son prisioneros en las venas?
¿Qué hago, padre, con mi espanto
a cuestas, y mis días
en los días implacables de los hombres?
QUIÉN
Quién soy yo para decir
el cielo rosa de tormenta
y este pájaro perdido. Quién
si estoy ausente atrás, tan atrás
de esta ventana. El del cielo,
y hoy es rosa, el del pájaro trágico
para morir, caerse y no saber
el mar de sal que le eterniza
el otro lado del vidrio
o la tormenta.
ALGUIEN
Alguien ya no sufre, se desliza
entre los días, parados
el reloj y las lágrimas.
La casa de provincia está vacía.
Alguien no se cansa, y el patio
queda solo con el tiempo del mundo.
Alguien no pide nada,
no se recuesta en la pared encalada
ni se apoya al aljibe de la casa
porque olvidó los secretos que caen como piedras
y no se mueve ni teme deslizarse
un domingo afuera entre los días
sin que nadie lo vea.
RETRATO
Mira el espejo en la vidriera
y todo se refleja menos él.
Se refleja su cuerpo, ve
sus ojos, con ojeras, ve
su ropa, puesta con cuidado,
ve que aprendió finalmente
que el mundo es de los otros,
cuidadosamente de los otros, con ojeras
de los otros y esta calle y la Patria
y las reglas de este enfermo,
este suspecto hijo de nadie, este
anónimo en la calle y en la vida
de los otros que no miran
el espejo en que él se mira
entero y está ausente.

NADA, LA VIDA
I
Había un lugar, yo conocía
un lugar, había, era infinito,
era un lugar, era un lugar
sin destierro, era un lugar, yo
conocía un lugar, era infinito,
era un lugar, había
un lugar, era infinito,
sin destierro, un lugar.
II
Es infinito, es hoy, es indecible,
obsceno, es hoy, no es nada,
se va, es indecible, se va,
no es nada, es hoy, es infinito,
es lugar, es destierro, es
hoy, no es nada, es un lugar,
un destierro, nada.
III
Será un destierro, conocerá
el destierro, verá, no verá nada,
sin memoria, será el destierro,
conocerá, no verá nada,
será el destierro, el nada,
el sin lugar, verá, conocerá
el destierro, sin memoria, el nada.
IV
Es obsceno el lugar, es
el sin nada, la memoria
indecible, el destierro
infinito, el lugar
del destierro, la memoria
sin nada, sin lugar,
el destierro, el obsceno, la memoria
sin nombre, sin lugar, sin nada.
V
Yo, qué digo yo, qué
yo sin más lugar, qué
nada, no veo qué
memoria, cuál, qué
obsceno, hoy, qué
falta, este ausente, qué
infinito, no se ve, qué
lugar, no se ve, qué
tierra, dos metros, qué
destierro, qué
nada, poca cosa, nada.
VI
El que no dice nada,
el en silencio,
el él que se calla, el
él que ni muerte, el solo,
el qué que solo,
el sin lugar, sin tierra,
el en silencio, amarillo,
el qué que de la foto, polvo,
nada.
ME PREGUNTO
Cómo pude esta vergüenza,
este asco, resistirlos,
decir las frases dichas y la escuela.
Cómo este decir que sí, que no,
que así está bien, que es suficiente
aceptar este amor, presentar pasaporte
-y esta herida medieval en la memoria
y esta aduana infranqueable del planeta.
Cómo pude escaparme de la muerte, tantas veces
el encuentro marcado, el cielo indiferente
y postergado. Los pájaros eternos,
nadie detendrá su vuelo, nadie
podría acompañarlo y cómo pude
contemplar mi edad
y no morirme y no ensuciar el cielo
y el agua y el fuego, cómo
si me mueren. Cómo pude
abrazar al ser amado y adormecer
como si de nada fuera
esta sucesión de días y de noches
y los hijos que no tuve
y la ropa que me dieron
-y esta ausencia amazónica en mi cuerpo
y esta sed de horizontes que me ignoran.
Y las mentiras, los muertos fugitivos
y el veredicto de Ellos
y el terror nuevo de cada torturado.
Cómo pude callar cuando callé,
cómo no paro de gritar, cómo
estar vivo, aceptar el amor muerto,
ver el fin del deseo
como un extranjero.
Cómo pude estas reglas
y las otras de los dioses muertos,
antigua la venganza, la especie
antigua, irremediable el ancestro
con su muerte. Y acatar en silencio
su ritual solitario. ¿Cómo?

REGENCIA
Todavía la trágica ópera y Darío,
todavía el continente de fronteras
violadas incantables, siempre
la esperanza en deuda, el niño urgente
y Nicaragua, y siempre
los incautos solemnes de perfil
en el viaje de los hombres.
Y un cauteloso asesor del desespero
rige todavía su historia preagenciada
en la escena de la muerte.
CIUDAD
Un equilibrista flaco te atraviesa los días
con sus huesos de lona floja y de domingos
como la hilera rota de los dientes y los pasos
de taza en añicos del borracho noctámbulo.
Iguales los sueños de la madrugada
fumados en la esquina y rascacielos
y la siesta con su olor de remedio viejo.
Una ladrona es la lluvia silenciosa en la bahía,
las manos enguantadas, el documento falso de las ganas
y la ansiedad de cómplice y bocinas, igual
la pirueta que te aturde y el salto mortal de cada día.
A l’idée de chercher des théâtres sur ce circus, je me réponds que les boutiques doivent contenir des drames assez sombres. Je pense qu’il y a une police. Mais la loi doit être tellement étrange, que je renonce à me faire une idée des aventuriers d’ici.
Rimbaud, Villes II.
TARJETA POSTAL
Vista nocturna del centro
de Montevideo, no reconozco el aire
violeta de las calles, pero una dura
amatista de memoria, y presa
resistente de los días.
No moriré en Montevideo,
pero las manos me enseñan el camino
al trompo quieto que giraba con el mundo
(la vista nocturna del tiempo de mi infancia)
Pero las fotos declaradas y la fe
amarilla en los cajones, irreconocible
vista nocturna encima de mi cama, inverso
el mundo, en otro idioma, un trompo
de mentiras: los ojos siguen presos a la dura
memoria de otros días.
PRAGA INVADIDA
Bien antes de 1968, en 1950, el poeta Zavis Kalandra había sido condenado y muerto por traición a la patria. Fue inútilmente rehabilitado en los años 60. Su muerte es una larga metáfora del comienzo de una invasión.
Escribir sobre Praga, en mi circunstancia, es algo más que escribir sobre una ciudad que amo y me duele. Reconocí en Praga el miedo, las arbitrariedades, la amenaza. Escribo sobre Praga y lo hago de memoria —nuestro duro privilegio. A. F., 1983
I
¿Alguien oye el silencio de Bohemia?
Los funámbulos sordos del Castillo
bailan. Cantan los mudos artesanos del barullo.
Los puntos cardinales
y el zodíaco
trocaron sus lugares.
Hay que olvidarse de Kalandra.
Hay un complot de flautas
en los huesos del Cementerio Judío.
Kalandra ya está muerto y peces ciegos
navegan el Vltava. Digan,
¿alguien oye el silencio de Bohemia?
II
Petr atravesó el Puente del Primero de Mayo.
Petr atravesó el vientre de la Ciudad Nueva
y atravesó cada calle de la Parte Pequeña.
Petr atravesó los días y las estaciones.
Petr fue asesinado en un muelle del Vltava
(que no paró su marcha de serpiente joven)
III
San Venceslao,
yo no te creo,
San Venceslao,
adónde estabas,
San Venceslao,
de largas mangas
(estaba borracho y fue degollado)
IV
Intocada floresta de Bohemia,
puedes morir
petrificada.
Aldabón de la Muerte,
puedes tocar
de madrugada.
Puentes del Vltava,
pueden hundirse
en el vientre de Praga.
Los caballeros del miedo
llegaron de madrugada,
ellos son los Poderosos,
tienen las manos heladas.
Las Cien Torres de tinieblas,
pueden alzarse
contaminadas.
Una piedra es el alma
de Praga,
una represa de círculos concéntricos
el Vltava.
DOS NOCTURNOS DE SÃO PAULO
I
Noche maltratada y en harapos, noche
del tercer mundo, metropolitana
noche de palabras largas y garúa
sin cara, gestora de los sueños
contaminados, la noche industriosa de la espera
y los barrios obreros y las buenas intenciones
no testimonian nada. Yo velo inútilmente
en este cuarto del Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, alrededor del abismo de la noche maldormida
y la noche, enferma noche estratificada
y frágil, húmeda metalurgia celular
y políglota, se estalla en las palabras
y un idioma abortado se pierde para siempre
entre las cuatro paredes de mi cuarto.
Los durmientes no saben que tienen en la nuca
el mapa minado de la noche que se ahoga
en la red subnutrida que teje el smog de genes sucios.
Hay niños naciendo sin encéfalo
y ellos rondan en la noche poluida, paralítica
noche mendicante del metro sin destino
que hace trepidar mi cuarto en el Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, mi cuarto donde podría
perderme, sin brújula, en mis huesos mudos
si lentamente abriera la ventana y con cuidado
la noche, pobre noche de mundo parcelado,
penetra su bóveda en mi boca y me suspende.
II
NOCTURNO EN LA AVENIDA SÃO JOÃO
Un travesti en silencio contra un poste
es menos triste que la avenida São João de madrugada,
cuando la niebla se recuesta nordestina
y venérea en las ajenas paredes sin empleo, y esperan
las mujeres, y el borracho espera por su sombra
caída en la calzada. La hora en que se hunden
en su rabo interrogante los gatos sin respuesta
y los marineros cantaron y se miran
esperando por su canto, esperando por oírlo
y todos los idiomas son incomprensibles
como la espera del viento por sí mismo
oyendo su queja vieja de ventana rota.
En el anónimo cuarto sólo iluminado
por el neón afuera, los amantes
son títeres del tiempo: oyen dar
las caricias violentas de la noche y se toman
por la espalda blanda como cama deshecha.
El viento se encajona en la avenida de olor ácido
y los amantes se duermen al neón repetido, sin cuerda
la noche embotellada entre los postes.

RECUERDO
Qué barbarie el día,
acuérdate,
qué fiebre en las rodillas,
qué paz clamabas, qué
olvido de piedra
pura
elemental
qué olvido puro
mineral
qué nocturno animal
de puro amor
comenzaba a nacerse en tus costillas.
HOY
Hoy tengo las manos de cristal
para quebrarlas, para rajarme
el pecho frágil y el seguro
esplendoroso brillo que me ciega.
Planetas extraviados, hoy tengo
las rodillas breves, a caerse de su órbita,
a girar el grado que no existe, esta
perdida playa de un verano, el sexo
estéril, longitud de vidrio,
latitud de pocas horas son las médulas
y un amante de sal
me brota por los ojos
y me quiebra.
BELLO AMOR
Bello amor, bellos amantes,
porque el amor no pasa
de un memorial de hombres que me amaron,
el sexo idéntico, idéntico
el ancestro conjugado,
bello y estéril, bello
porque estéril, porque destinado
al memorial de hombres que me amaron
de antes, sin después, al otro
lado de sus vidas, sin otro
rostro que el insomne
habitante del deseo, se consume
de belleza antes, siempre antes de los hombres,
el memorial de hombres que me amaron.
I
ETERNA
Qué fiesta el gesto de tu cuerpo, muchacho,
trampolín para fuera de los huesos,
salta tu gozo, suelto
me asalta, te rapta por ancestros
implacables de piel y sudor y esta cerveza
de los gestos, este salto a venideros del deseo.
Qué fiesta del arco y de los cuerpos,
muchacho, qué marea de música y de celo
de vuelta repitiéndonos a tiempo
de estertores, a eternos en el cuerpo
místico del gozo, salados hijos
de los hijos de tu gesto.
II
MEMORIA
¿No me desarmo yo de la condena, no abandono
la trama de los huesos,
no se me erizan esponjas en el dorso,
muchacho, curva aguda del mundo
y el deseo, subiéndola incansable
por tus muslos, la muerte provisoria
que no acaba?
PERO LA ROSA
Sí, puedo contar las rosas
de las estaciones, de perfume y cuerpo,
rosas de los vientos y de piedra, sí,
las rosas de Praga y la mañana.
Pero la otra, rosa ilícita, la dulce
rosa en deuda con la especie, no
la rosa violenta en la marea del tiempo,
pero la rosa tránsfuga y estéril, la vacante
rosa del destiempo, no la innumerable, solitaria,
pero la dura rosa condenada.
LA ÚLTIMA CENA
Uno de estos días
se me escapaban cuervos de los bolsillos
y un huevo en el alma
como un malentendido, como el alma,
me obstruía el esófago. Victimario
de los cuervos, antes huevo, y alma,
ellos me anulaban como a un muerto.
Escribo la sombra del alma en el esófago.
Soy traidor, como un viaje fabuloso
alrededor del cuervo,
del huevo o de la muerte.
Soy un malentendido amenazante
y en peligro, un espantajo,
inútil como un huevo, después cuervo
o la poesía.

Outra vez te revejo -Lisboa e Tejo e tudo-,
Transeunte inútil de ti e de mim,
Estrangeiro aqui como em toda a parte,
Casual na vida como na alma,
Fantasma a errar em salas de recordações,
Ao ruído dos ratos e das tábuas que rangem
No castelo maldito de ter que viver...
Lisbon Revisited (1926)
FERNANDO PESSOA
LOS EMIGRADOS
Mandamos decir:
No pasa nuestra historia por la húmeda
Galicia de las madres ni conoce el padre
su Lombardía alcohólica. Los días
se habían exiliado en su orden de partida
y nunca fueron nuestras las líneas de las manos.
La bahía en que la madre pobre nos nació
de cara al mar para mejor aprender el abandono
nos sube todavía hasta los ojos y el pasado
tramaba desde siempre la futura
geografía del polvo sin idioma.
Tampoco se arrepienten las cifras del dolor
ni es nuestro el inverso correo de las sombras
veladas en las fotos que nos borran
la cara del planeta.
EL MIEDO, PADRE
Padre, yo me espanto
de estar preso en mi cuerpo, el condenado
umbral, perfecto, este retorno, padre,
eternamente en viaje y muerto, por las cuatro
estaciones y la suerte
echada de los hombres, los hijos
obedientes de la especie, padre,
los muertos venideros. ¿Quién es
este huésped en mi cuerpo? Estos años,
¿de quién son prisioneros en las venas?
¿Qué hago, padre, con mi espanto
a cuestas, y mis días
en los días implacables de los hombres?
QUIÉN
Quién soy yo para decir
el cielo rosa de tormenta
y este pájaro perdido. Quién
si estoy ausente atrás, tan atrás
de esta ventana. El del cielo,
y hoy es rosa, el del pájaro trágico
para morir, caerse y no saber
el mar de sal que le eterniza
el otro lado del vidrio
o la tormenta.
ALGUIEN
Alguien ya no sufre, se desliza
entre los días, parados
el reloj y las lágrimas.
La casa de provincia está vacía.
Alguien no se cansa, y el patio
queda solo con el tiempo del mundo.
Alguien no pide nada,
no se recuesta en la pared encalada
ni se apoya al aljibe de la casa
porque olvidó los secretos que caen como piedras
y no se mueve ni teme deslizarse
un domingo afuera entre los días
sin que nadie lo vea.
RETRATO
Mira el espejo en la vidriera
y todo se refleja menos él.
Se refleja su cuerpo, ve
sus ojos, con ojeras, ve
su ropa, puesta con cuidado,
ve que aprendió finalmente
que el mundo es de los otros,
cuidadosamente de los otros, con ojeras
de los otros y esta calle y la Patria
y las reglas de este enfermo,
este suspecto hijo de nadie, este
anónimo en la calle y en la vida
de los otros que no miran
el espejo en que él se mira
entero y está ausente.

NADA, LA VIDA
I
Había un lugar, yo conocía
un lugar, había, era infinito,
era un lugar, era un lugar
sin destierro, era un lugar, yo
conocía un lugar, era infinito,
era un lugar, había
un lugar, era infinito,
sin destierro, un lugar.
II
Es infinito, es hoy, es indecible,
obsceno, es hoy, no es nada,
se va, es indecible, se va,
no es nada, es hoy, es infinito,
es lugar, es destierro, es
hoy, no es nada, es un lugar,
un destierro, nada.
III
Será un destierro, conocerá
el destierro, verá, no verá nada,
sin memoria, será el destierro,
conocerá, no verá nada,
será el destierro, el nada,
el sin lugar, verá, conocerá
el destierro, sin memoria, el nada.
IV
Es obsceno el lugar, es
el sin nada, la memoria
indecible, el destierro
infinito, el lugar
del destierro, la memoria
sin nada, sin lugar,
el destierro, el obsceno, la memoria
sin nombre, sin lugar, sin nada.
V
Yo, qué digo yo, qué
yo sin más lugar, qué
nada, no veo qué
memoria, cuál, qué
obsceno, hoy, qué
falta, este ausente, qué
infinito, no se ve, qué
lugar, no se ve, qué
tierra, dos metros, qué
destierro, qué
nada, poca cosa, nada.
VI
El que no dice nada,
el en silencio,
el él que se calla, el
él que ni muerte, el solo,
el qué que solo,
el sin lugar, sin tierra,
el en silencio, amarillo,
el qué que de la foto, polvo,
nada.
ME PREGUNTO
Cómo pude esta vergüenza,
este asco, resistirlos,
decir las frases dichas y la escuela.
Cómo este decir que sí, que no,
que así está bien, que es suficiente
aceptar este amor, presentar pasaporte
-y esta herida medieval en la memoria
y esta aduana infranqueable del planeta.
Cómo pude escaparme de la muerte, tantas veces
el encuentro marcado, el cielo indiferente
y postergado. Los pájaros eternos,
nadie detendrá su vuelo, nadie
podría acompañarlo y cómo pude
contemplar mi edad
y no morirme y no ensuciar el cielo
y el agua y el fuego, cómo
si me mueren. Cómo pude
abrazar al ser amado y adormecer
como si de nada fuera
esta sucesión de días y de noches
y los hijos que no tuve
y la ropa que me dieron
-y esta ausencia amazónica en mi cuerpo
y esta sed de horizontes que me ignoran.
Y las mentiras, los muertos fugitivos
y el veredicto de Ellos
y el terror nuevo de cada torturado.
Cómo pude callar cuando callé,
cómo no paro de gritar, cómo
estar vivo, aceptar el amor muerto,
ver el fin del deseo
como un extranjero.
Cómo pude estas reglas
y las otras de los dioses muertos,
antigua la venganza, la especie
antigua, irremediable el ancestro
con su muerte. Y acatar en silencio
su ritual solitario. ¿Cómo?

REGENCIA
Todavía la trágica ópera y Darío,
todavía el continente de fronteras
violadas incantables, siempre
la esperanza en deuda, el niño urgente
y Nicaragua, y siempre
los incautos solemnes de perfil
en el viaje de los hombres.
Y un cauteloso asesor del desespero
rige todavía su historia preagenciada
en la escena de la muerte.
CIUDAD
Un equilibrista flaco te atraviesa los días
con sus huesos de lona floja y de domingos
como la hilera rota de los dientes y los pasos
de taza en añicos del borracho noctámbulo.
Iguales los sueños de la madrugada
fumados en la esquina y rascacielos
y la siesta con su olor de remedio viejo.
Una ladrona es la lluvia silenciosa en la bahía,
las manos enguantadas, el documento falso de las ganas
y la ansiedad de cómplice y bocinas, igual
la pirueta que te aturde y el salto mortal de cada día.
A l’idée de chercher des théâtres sur ce circus, je me réponds que les boutiques doivent contenir des drames assez sombres. Je pense qu’il y a une police. Mais la loi doit être tellement étrange, que je renonce à me faire une idée des aventuriers d’ici.
Rimbaud, Villes II.
TARJETA POSTAL
Vista nocturna del centro
de Montevideo, no reconozco el aire
violeta de las calles, pero una dura
amatista de memoria, y presa
resistente de los días.
No moriré en Montevideo,
pero las manos me enseñan el camino
al trompo quieto que giraba con el mundo
(la vista nocturna del tiempo de mi infancia)
Pero las fotos declaradas y la fe
amarilla en los cajones, irreconocible
vista nocturna encima de mi cama, inverso
el mundo, en otro idioma, un trompo
de mentiras: los ojos siguen presos a la dura
memoria de otros días.
PRAGA INVADIDA
Bien antes de 1968, en 1950, el poeta Zavis Kalandra había sido condenado y muerto por traición a la patria. Fue inútilmente rehabilitado en los años 60. Su muerte es una larga metáfora del comienzo de una invasión.
Escribir sobre Praga, en mi circunstancia, es algo más que escribir sobre una ciudad que amo y me duele. Reconocí en Praga el miedo, las arbitrariedades, la amenaza. Escribo sobre Praga y lo hago de memoria —nuestro duro privilegio. A. F., 1983
I
¿Alguien oye el silencio de Bohemia?
Los funámbulos sordos del Castillo
bailan. Cantan los mudos artesanos del barullo.
Los puntos cardinales
y el zodíaco
trocaron sus lugares.
Hay que olvidarse de Kalandra.
Hay un complot de flautas
en los huesos del Cementerio Judío.
Kalandra ya está muerto y peces ciegos
navegan el Vltava. Digan,
¿alguien oye el silencio de Bohemia?
II
Petr atravesó el Puente del Primero de Mayo.
Petr atravesó el vientre de la Ciudad Nueva
y atravesó cada calle de la Parte Pequeña.
Petr atravesó los días y las estaciones.
Petr fue asesinado en un muelle del Vltava
(que no paró su marcha de serpiente joven)
III
San Venceslao,
yo no te creo,
San Venceslao,
adónde estabas,
San Venceslao,
de largas mangas
(estaba borracho y fue degollado)
IV
Intocada floresta de Bohemia,
puedes morir
petrificada.
Aldabón de la Muerte,
puedes tocar
de madrugada.
Puentes del Vltava,
pueden hundirse
en el vientre de Praga.
Los caballeros del miedo
llegaron de madrugada,
ellos son los Poderosos,
tienen las manos heladas.
Las Cien Torres de tinieblas,
pueden alzarse
contaminadas.
Una piedra es el alma
de Praga,
una represa de círculos concéntricos
el Vltava.
DOS NOCTURNOS DE SÃO PAULO
I
Noche maltratada y en harapos, noche
del tercer mundo, metropolitana
noche de palabras largas y garúa
sin cara, gestora de los sueños
contaminados, la noche industriosa de la espera
y los barrios obreros y las buenas intenciones
no testimonian nada. Yo velo inútilmente
en este cuarto del Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, alrededor del abismo de la noche maldormida
y la noche, enferma noche estratificada
y frágil, húmeda metalurgia celular
y políglota, se estalla en las palabras
y un idioma abortado se pierde para siempre
entre las cuatro paredes de mi cuarto.
Los durmientes no saben que tienen en la nuca
el mapa minado de la noche que se ahoga
en la red subnutrida que teje el smog de genes sucios.
Hay niños naciendo sin encéfalo
y ellos rondan en la noche poluida, paralítica
noche mendicante del metro sin destino
que hace trepidar mi cuarto en el Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, mi cuarto donde podría
perderme, sin brújula, en mis huesos mudos
si lentamente abriera la ventana y con cuidado
la noche, pobre noche de mundo parcelado,
penetra su bóveda en mi boca y me suspende.
II
NOCTURNO EN LA AVENIDA SÃO JOÃO
Un travesti en silencio contra un poste
es menos triste que la avenida São João de madrugada,
cuando la niebla se recuesta nordestina
y venérea en las ajenas paredes sin empleo, y esperan
las mujeres, y el borracho espera por su sombra
caída en la calzada. La hora en que se hunden
en su rabo interrogante los gatos sin respuesta
y los marineros cantaron y se miran
esperando por su canto, esperando por oírlo
y todos los idiomas son incomprensibles
como la espera del viento por sí mismo
oyendo su queja vieja de ventana rota.
En el anónimo cuarto sólo iluminado
por el neón afuera, los amantes
son títeres del tiempo: oyen dar
las caricias violentas de la noche y se toman
por la espalda blanda como cama deshecha.
El viento se encajona en la avenida de olor ácido
y los amantes se duermen al neón repetido, sin cuerda
la noche embotellada entre los postes.

RECUERDO
Qué barbarie el día,
acuérdate,
qué fiebre en las rodillas,
qué paz clamabas, qué
olvido de piedra
pura
elemental
qué olvido puro
mineral
qué nocturno animal
de puro amor
comenzaba a nacerse en tus costillas.
HOY
Hoy tengo las manos de cristal
para quebrarlas, para rajarme
el pecho frágil y el seguro
esplendoroso brillo que me ciega.
Planetas extraviados, hoy tengo
las rodillas breves, a caerse de su órbita,
a girar el grado que no existe, esta
perdida playa de un verano, el sexo
estéril, longitud de vidrio,
latitud de pocas horas son las médulas
y un amante de sal
me brota por los ojos
y me quiebra.
BELLO AMOR
Bello amor, bellos amantes,
porque el amor no pasa
de un memorial de hombres que me amaron,
el sexo idéntico, idéntico
el ancestro conjugado,
bello y estéril, bello
porque estéril, porque destinado
al memorial de hombres que me amaron
de antes, sin después, al otro
lado de sus vidas, sin otro
rostro que el insomne
habitante del deseo, se consume
de belleza antes, siempre antes de los hombres,
el memorial de hombres que me amaron.
I
ETERNA
Qué fiesta el gesto de tu cuerpo, muchacho,
trampolín para fuera de los huesos,
salta tu gozo, suelto
me asalta, te rapta por ancestros
implacables de piel y sudor y esta cerveza
de los gestos, este salto a venideros del deseo.
Qué fiesta del arco y de los cuerpos,
muchacho, qué marea de música y de celo
de vuelta repitiéndonos a tiempo
de estertores, a eternos en el cuerpo
místico del gozo, salados hijos
de los hijos de tu gesto.
II
MEMORIA
¿No me desarmo yo de la condena, no abandono
la trama de los huesos,
no se me erizan esponjas en el dorso,
muchacho, curva aguda del mundo
y el deseo, subiéndola incansable
por tus muslos, la muerte provisoria
que no acaba?
PERO LA ROSA
Sí, puedo contar las rosas
de las estaciones, de perfume y cuerpo,
rosas de los vientos y de piedra, sí,
las rosas de Praga y la mañana.
Pero la otra, rosa ilícita, la dulce
rosa en deuda con la especie, no
la rosa violenta en la marea del tiempo,
pero la rosa tránsfuga y estéril, la vacante
rosa del destiempo, no la innumerable, solitaria,
pero la dura rosa condenada.
LA ÚLTIMA CENA
Uno de estos días
se me escapaban cuervos de los bolsillos
y un huevo en el alma
como un malentendido, como el alma,
me obstruía el esófago. Victimario
de los cuervos, antes huevo, y alma,
ellos me anulaban como a un muerto.
Escribo la sombra del alma en el esófago.
Soy traidor, como un viaje fabuloso
alrededor del cuervo,
del huevo o de la muerte.
Soy un malentendido amenazante
y en peligro, un espantajo,
inútil como un huevo, después cuervo
o la poesía.
quinta-feira, 17 de junho de 2010
CLAVE FINAL

Selección de poemas de CLAVE FINAL (Ediciones del Mirador, Montevideo, 1982)
(FINAL)
Cierro todo ciclo; en mí me acabo.
Tiresias contempla al travestí en silencio,
por siglos se responde un eco humano
y en mí me acabo.
ANDRÉ GIDE
A veinticinco años de su muerte.
Hombre André Gide, inútil reflexión,
por qué tejiste telarañas de tinta
para la pura gota de un amor?
Ya no nos estremece el fuego adolescente
con que incendiaste los sótanos de tu provincia.
Hombre André Gide, tu historia
estaba lejos de los soles de Argelia.
Otra carne sin luna y clausurada
te reclamaba el sueño del árbol que penetra
el retorcido camino hasta su muerte.
Otros peces navegaban entre hojas podridas
hacia las gargantas quebradas de la sombra.
Por qué no se entregaron tus manos al misterio?
Por qué te resististe al quieto poderío
de los montes sumergidos?
Hombre André Gide, inútil
reflexión, emprendiste tu viaje de varón hacia el ancestro
como si fuese terreno todo viático
y espejo de tus ojos cada signo.
Pero no te olvidamos André Gide:
es estrecha la puerta y nadie puede
arrojarte a la cara la piedra que querías.
EL OTRO (Arthur Rimbaud)
Antes fue la despedida
y un llegado torrente de silencio.
Yo estaba por debajo entre heridas inversas,
arponero que remonta cuándo
vio su cuello quebrado contra la insorteable superficie?
El torrente llegado se estrellaba
y era canto y el fuego era una danza entre las cañas
que el aire quemado cantaba como negras espirales
o poemas.
Mis manos se rompían en soles estrellados
por cielos repetidos cada noche. Yo vi
mi cabeza danzar entre las olas
sin que nadie cielo afuera la mirase.
Tendido sobre el vado una alegría feroz
me desabotonaba las costillas
para cantar mis ojos como estrellas
rebeldes y las estrellas rajadas como uñas.
Verdes mataderos de la noche,
los cielos delirantes me engendraron
—antaño, si me acuerdo bien—
en el blanco gigante, el universo
puro de silencio, ojo azul de silencio
que guiaba su veloz eternidad.
Antes fue la despedida
y hubo un tiempo de amor para los hombres
—la piel curtida fue usada por testigo
de mi falta de amor: ellos me amaban—
y otro tiempo llegado de torrente
y estrellas invertidas cómo
podrían estarlo bajo su silencio
todo Purgatorio
espera rota?
SON RESACA
Son resaca de mar y de locura,
son de fuego de noche, son de piedras
ardidas, arena y pesadilla, son
de ojos arrastrados,
de cueva que se hunde,
de garganta de miedo. Son
de noche degollada,
de planeta
estallando vacío.
CORO DE LOS MANIQUÍES
Nosotros, los engañosos hombres de cartón,
los sin aliento, los inmóviles, nosotros
fuimos los desnudos
por retazos de playas, y corríamos.
Pero no pongáis un espejo en nuestra boca,
no miréis nuestros ojos congelados: somos
casi clamor de niños derrumbados
y redes telefónicas. Somos
vuestras voces repetidas
hasta el silencio ahogado detrás de las vidrieras.
Después nos abortaron la flor en nuestro vientre
y os erizó como sal nuestra cintura.
Nosotros vimos el sudor en vuestras manos
y nos pusieron una prenda sobre el sexo
y estallamos por dentro hasta volvernos
teatros devastados, rotos bastidores
para este traje de emergencia hacia la muerte.
Ay las caras quebradas aquel día,
ay resortes impotentes,
ay prometidos de las mudas playas.
Pero no busquéis un gesto en nuestra cara,
no pretendáis piedad de nuestras manos.
Somos los jurados del cartón y la mentira.
Somos los quietos centinelas de los pasos
que pisáis y que sólo
modelan vuestra muerte.

CÓMPLICE
...”y se hizo un silencio como
de media hora en el cielo”
Apocalipsis, VIII, 1.
Yo soy cómplice de los ascensores,
aunque por las mañanas
hay naranjas tiradas en los días
que vuelvo a recorrer
y huyen voceando periódicos urgentes
desde ómnibus de anónimos boletos.
El ascensor comenzó a tragar el sol,
y naranjas y ayeres y caballos
se tragaron el sol cono una culpa, y hubo
un silencio en el cielo y un instante
de angustia mineral en la sonrisa
exacta
de la chica fotografiada en el aviso
donde estalla su suicidio cada día.
Voy ardiendo un segundo detrás de mi perfil,
me crepitan los dientes como culpas
en el tragado espectro de su incendio,
no toco, casi
mordiendo su clamor
(un silencio en el cielo)
cómplice,
(como de media hora hasta su muerte)
me delata este brillo de bufones en los ojos.
TRAVESTÍ
Ángel barroco, siempre
el muchacho agrietado detrás de las violetas
estira la punta del deseo
hasta tus dedos. Aquí una calavera
estalla en tu sudor,
una mano judía te tuerce del destino,
se durrumba, grita un agorero
tu horóscopo de miedo
y se destruye. Orfebre de la nada:
un sudor nuevo, casi nada
en tus dedos.
EL SE MUERE
Adiós. El
se muere y ya no soplo, no
tengo costillas, muere
de verano gigante,
de perla salvaje que se muere,
de rosa barroca que estalla como un templo
y yo no puedo
reclamar los secretos que incendié,
las torres que alcé para su pétalo,
este perfume a incienso
de rosa de
nada.
Adiós. El
se muere. Se desvanece abolida
su larga dinastía. Ah, se muere
la gloria, la serpiente sabia y medieval del mundo
muere, depone su imperio cada miembro.
Derrumbado castillo, cuerpo
ardido y amado. Adiós.
Dura ley de un verano. El
se muere.

NOCTURNO
Noche, puta vigilante,
te canjeo tu ilusión, yo te doy
el contrabando armado por los hombres cada día,
te compro tu mentira.
Yo traiciono tus trampas y atravieso
tu aduana más furtiva.
Yo soy la bestezuela salvaje en tus collares,
yo soy la prostituta y el que no soportó
la pesadilla y huyó y soy
el travesti fantasiado en tus ampollas.
Yo le canto a tu danza de gatos encelados,
soy el trueque de tu gozo,
mi reverso, mi negado
perfil iluminado, mi piel
tres veces acosada en sus fronteras,
mi parcela de sol, mis cercadas
palabras.
FUI EMBORA
Fui embora, fui embora,
ninguém viu, irmãos, ninguém viu
o cavalo sobre a água?
El cuerpo quedó sobre la playa
como ropa caída, mi camisa,
estas medias llevadas por el viento.
Yo habitaba mi cuerpo,
yo pisaba la arena,
yo era el dueño del agua y del caballo.
(Y el miedo me crispa las espaldas
para no derrumbarse como un rosal podrido.
Y la alegría me alza por los brazos
como a un amenazado)
Yo habité el horizonte vertical y el cielo de la ira.
Y nadie, hermanos, nadie vio
el jinete sobre el agua?
DOMINGO POR LA TARDE
Domingo por la tarde, ya es la hora
de contemplar la ausencia de mi rostro
siete días postergado.
Nadie impedirá un domingo por la tarde
que desarme lentamente mi mentón
si la mueca de angustia ha sido en el silencio
que abandona el secreto de los huesos
y sólo fue sudor mi antiguo desaliento.
(En el vacío de este cuarto y de Beethoven
la muerte mueve el ajedrez
de cada una de mis vértebras)
Puedo enredarme las venas este día
hasta invertir el curso de la sangre.
Puedo oír la callada sinfonía en mi cuerpo
entonando el regreso hasta su ausencia.
Puedo morir un domingo por la tarde
siete días detrás de mi esqueleto.
LITURGIA
Meticulosamente deshice el cordón de los tobillos,
abrí el cinto del vientre
y bajé con cuidado las caderas.
Me desabrocho con minucia el pecho,
me quito la máscara facial desde el mentón hasta la nuca
y si un escalofrío dorsal me delata la columna
la pliego como un feto
cada madrugada.
POR QUÉ
Este circuito, vida
ardiente, rota pasión
girando entre mi ropa
su fatiga, su grito
volcado entre mi sangre.
La vida va erizada de su muerte
detrás de esta sonrisa, detrás
de esta diaria palabra de argumento
que se piensa y corrompe en las mañanas.
Y entonces por qué, por qué viene la noche
pura, azul, indiferente, fría
EL ENAMORADO
I
Te busco en el castillo de mi cuerpo, soy
un rey abandonado en su palacio,
soy el tirano de mis mudos huesos.
Clausurado en mi cuerpo, te persigo
en la carrera de mi sangre,
te veo en los ojos que me arden
hasta girar la órbita de su reposo último,
te siento impenetrable entre mi vientre
como una dura catedral de vino.
Rey demente en su país de sangre,
te recorreré por estancias agrietadas
hasta que estalles la frontera de mi piel,
hasta que alumbres mi hueso con tu hueso,
hasta que oigan caer el esqueleto
tu acantilado varón
y mi destierro.
II
La noche, la alta noche sostenida
de celeste sonata y lenta esfera,
sucumbe si te pienso,
oh noche de tu cuerpo, desvarío
de laúd, cuerdas que sólo yo tañía.
Te oigo todavía vibrando entre mis manos
y la noche de nadie y lenta esfera
crece sola, arde sola
para nadie
su incendio de sonata.
TIEMPO
El tiempo, el ese tiempo
el esa cuerda a quebrar la
nota detenida
el tiempo detenido y siempre
tiempo moviendo sus rodillas
moviendo, articulando
hueso y las palabras, los
molinos de miedo
las astutas ciudades que le giran al
el mañana muerta
y el después quebrado
y el amor de otros días a quebrar
la nota —agarre
y despedida.
HORA DE SAL
Esta es la hora amarilla de los lobos.
Esta es la hora de los huesos incendiados
como columnas huecas al pie de su derrumbe.
(Hay dos mil pistas de sabuesos
hasta las uñas profanadas de todas las estatuas)
Esta es la hora compuesta en que el actor sudado
grita su penúltimo monólogo
¾y en la playa la roca no resiste su horrible desnudez,
la arena silba su delirio
en la boca esquelética del pez muerto y reseco.
El grito del actor cava un túnel de miedo
porque ésta es la hora de los lobos,
porque ésta es la hora de la sal amenazando
la espalda agotada de las cruces.
Esta es la hora en que vuelven el lomo los relojes.
Esta es la hora en que el hueso no resiste su desvarío de siglos.
Aquí ya no soporta el polvo sus columnas.
Se derrumban las torres en sal y dinamita
para quebrar el último grito de la estatua.
Aquí la boca rota de las piedras.

CIUDAD
I
En la hora seminal de los taxímetros,
cuando la manada gris de las panteras
ruge hasta rajar bajo el asfalto,
cuando Yo río y exhalo el aliento del mar contaminado
y el alquitrán que me recubre me llama
Península.
A esa hora peninsular,
cuando las voces interrogan el istmo destruido
alzo mi lomo y no toco
las islas.
No os concedo los muelles
en playas inquietantes?
No escucháis ese gemido ordenado de la hora?
No desciendo la escollera:
J’ai seul la clef de cette parade sauvage
CIUDAD
II
Dice desde la Escollera:
No es la maldad mi signo
aunque destruyo.
El penetrante llamado de los buques
me eriza por veces en la niebla
(¿qué luna no tienta
el irritante ciclo?)
cuando petróleo y agua
y ese escozor en las rocas
me rodea.
Un día lo vieron
(tampoco es la bondad mi signo)
y me dieron un nombre para sostenerlo todo.
En mi boca está la base de lo perecedero.
Mis ostras renacen
sin voluntad ni sino
y desde mi piedra
es la eternidad quien me desnuda.
21 DE MARZO DE 1976
I
Nadie quiso este canto
desalojado.
No fui yo quien lo quise
desterrado.
21 de marzo, otra estación
que nadie quiso,
en vano gritarán los hombres,
no la quieren,
nadie quiso esta frontera
desalojada,
nadie este día de otoño
clandestino.
II
Pero esta soledad, el día
21 de marzo, el cuatro metros
21 de marzo, el cuatro paredes.
Pero el otoño y esta soledad del mundo
de 21 de marzo, y la dolencia sola
el 21 de marzo. Se destierra un hombre
a su soledad de hombre el 21 de marzo.
III
Pero el otoño ahora.
Pero el otoño.
Desalojado otoño
de todos los otoños
acontecidos.
Otoño obsceno
expulso de su propio 21 de marzo.
Otoño solo y de cenizas.
Pero el otoño ahora decretado.
Pero el otoño de los silenciosos.
Pero el otoño.
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