sexta-feira, 18 de junho de 2010

NOTICIAS EXTRANJERAS

Selección de poemas de NOTICIAS EXTRANJERAS (Ediciones del Mirador, Montevideo, 1984)




Outra vez te revejo -Lisboa e Tejo e tudo-,
Transeunte inútil de ti e de mim,
Estrangeiro aqui como em toda a parte,
Casual na vida como na alma,
Fantasma a errar em salas de recordações,
Ao ruído dos ratos e das tábuas que rangem
No castelo maldito de ter que viver...


Lisbon Revisited (1926)
FERNANDO PESSOA




LOS EMIGRADOS

Mandamos decir:

No pasa nuestra historia por la húmeda
Galicia de las madres ni conoce el padre
su Lombardía alcohólica. Los días
se habían exiliado en su orden de partida
y nunca fueron nuestras las líneas de las manos.
La bahía en que la madre pobre nos nació
de cara al mar para mejor aprender el abandono
nos sube todavía hasta los ojos y el pasado
tramaba desde siempre la futura
geografía del polvo sin idioma.
Tampoco se arrepienten las cifras del dolor
ni es nuestro el inverso correo de las sombras
veladas en las fotos que nos borran
la cara del planeta.



EL MIEDO, PADRE

Padre, yo me espanto
de estar preso en mi cuerpo, el condenado
umbral, perfecto, este retorno, padre,
eternamente en viaje y muerto, por las cuatro
estaciones y la suerte
echada de los hombres, los hijos
obedientes de la especie, padre,
los muertos venideros. ¿Quién es
este huésped en mi cuerpo? Estos años,
¿de quién son prisioneros en las venas?
¿Qué hago, padre, con mi espanto
a cuestas, y mis días
en los días implacables de los hombres?


QUIÉN

Quién soy yo para decir
el cielo rosa de tormenta
y este pájaro perdido. Quién
si estoy ausente atrás, tan atrás
de esta ventana. El del cielo,
y hoy es rosa, el del pájaro trágico
para morir, caerse y no saber
el mar de sal que le eterniza
el otro lado del vidrio
o la tormenta.

ALGUIEN

Alguien ya no sufre, se desliza
entre los días, parados
el reloj y las lágrimas.
La casa de provincia está vacía.
Alguien no se cansa, y el patio
queda solo con el tiempo del mundo.
Alguien no pide nada,
no se recuesta en la pared encalada
ni se apoya al aljibe de la casa
porque olvidó los secretos que caen como piedras
y no se mueve ni teme deslizarse
un domingo afuera entre los días
sin que nadie lo vea.


RETRATO

Mira el espejo en la vidriera
y todo se refleja menos él.
Se refleja su cuerpo, ve
sus ojos, con ojeras, ve
su ropa, puesta con cuidado,
ve que aprendió finalmente
que el mundo es de los otros,
cuidadosamente de los otros, con ojeras
de los otros y esta calle y la Patria
y las reglas de este enfermo,
este suspecto hijo de nadie, este
anónimo en la calle y en la vida
de los otros que no miran
el espejo en que él se mira
entero y está ausente.


NADA, LA VIDA

I
Había un lugar, yo conocía
un lugar, había, era infinito,
era un lugar, era un lugar
sin destierro, era un lugar, yo
conocía un lugar, era infinito,
era un lugar, había
un lugar, era infinito,
sin destierro, un lugar.

II
Es infinito, es hoy, es indecible,
obsceno, es hoy, no es nada,
se va, es indecible, se va,
no es nada, es hoy, es infinito,
es lugar, es destierro, es
hoy, no es nada, es un lugar,
un destierro, nada.

III
Será un destierro, conocerá
el destierro, verá, no verá nada,
sin memoria, será el destierro,
conocerá, no verá nada,
será el destierro, el nada,
el sin lugar, verá, conocerá
el destierro, sin memoria, el nada.

IV
Es obsceno el lugar, es
el sin nada, la memoria
indecible, el destierro
infinito, el lugar
del destierro, la memoria
sin nada, sin lugar,
el destierro, el obsceno, la memoria
sin nombre, sin lugar, sin nada.

V
Yo, qué digo yo, qué
yo sin más lugar, qué
nada, no veo qué
memoria, cuál, qué
obsceno, hoy, qué
falta, este ausente, qué
infinito, no se ve, qué
lugar, no se ve, qué
tierra, dos metros, qué
destierro, qué
nada, poca cosa, nada.

VI
El que no dice nada,
el en silencio,
el él que se calla, el
él que ni muerte, el solo,
el qué que solo,
el sin lugar, sin tierra,
el en silencio, amarillo,
el qué que de la foto, polvo,
nada.


ME PREGUNTO


Cómo pude esta vergüenza,
este asco, resistirlos,
decir las frases dichas y la escuela.
Cómo este decir que sí, que no,
que así está bien, que es suficiente
aceptar este amor, presentar pasaporte
-y esta herida medieval en la memoria
y esta aduana infranqueable del planeta.
Cómo pude escaparme de la muerte, tantas veces
el encuentro marcado, el cielo indiferente
y postergado. Los pájaros eternos,
nadie detendrá su vuelo, nadie
podría acompañarlo y cómo pude
contemplar mi edad
y no morirme y no ensuciar el cielo
y el agua y el fuego, cómo
si me mueren. Cómo pude
abrazar al ser amado y adormecer
como si de nada fuera
esta sucesión de días y de noches
y los hijos que no tuve
y la ropa que me dieron
-y esta ausencia amazónica en mi cuerpo
y esta sed de horizontes que me ignoran.
Y las mentiras, los muertos fugitivos
y el veredicto de Ellos
y el terror nuevo de cada torturado.
Cómo pude callar cuando callé,
cómo no paro de gritar, cómo
estar vivo, aceptar el amor muerto,
ver el fin del deseo
como un extranjero.
Cómo pude estas reglas
y las otras de los dioses muertos,
antigua la venganza, la especie
antigua, irremediable el ancestro
con su muerte. Y acatar en silencio
su ritual solitario. ¿Cómo?




REGENCIA

Todavía la trágica ópera y Darío,
todavía el continente de fronteras
violadas incantables, siempre
la esperanza en deuda, el niño urgente
y Nicaragua, y siempre
los incautos solemnes de perfil
en el viaje de los hombres.
Y un cauteloso asesor del desespero
rige todavía su historia preagenciada
en la escena de la muerte.


CIUDAD

Un equilibrista flaco te atraviesa los días
con sus huesos de lona floja y de domingos
como la hilera rota de los dientes y los pasos
de taza en añicos del borracho noctámbulo.
Iguales los sueños de la madrugada
fumados en la esquina y rascacielos
y la siesta con su olor de remedio viejo.
Una ladrona es la lluvia silenciosa en la bahía,
las manos enguantadas, el documento falso de las ganas
y la ansiedad de cómplice y bocinas, igual
la pirueta que te aturde y el salto mortal de cada día.

A l’idée de chercher des théâtres sur ce circus, je me réponds que les boutiques doivent contenir des drames assez sombres. Je pense qu’il y a une police. Mais la loi doit être tellement étrange, que je renonce à me faire une idée des aventuriers d’ici.
Rimbaud, Villes II.


TARJETA POSTAL

Vista nocturna del centro
de Montevideo, no reconozco el aire
violeta de las calles, pero una dura
amatista de memoria, y presa
resistente de los días.
No moriré en Montevideo,
pero las manos me enseñan el camino
al trompo quieto que giraba con el mundo
(la vista nocturna del tiempo de mi infancia)
Pero las fotos declaradas y la fe
amarilla en los cajones, irreconocible
vista nocturna encima de mi cama, inverso
el mundo, en otro idioma, un trompo
de mentiras: los ojos siguen presos a la dura
memoria de otros días.


PRAGA INVADIDA

Bien antes de 1968, en 1950, el poeta Zavis Kalandra había sido condenado y muerto por traición a la patria. Fue inútilmente rehabilitado en los años 60. Su muerte es una larga metáfora del comienzo de una invasión.
Escribir sobre Praga, en mi circunstancia, es algo más que escribir sobre una ciudad que amo y me duele. Reconocí en Praga el miedo, las arbitrariedades, la amenaza. Escribo sobre Praga y lo hago de memoria —nuestro duro privilegio.
A. F., 1983



I
¿Alguien oye el silencio de Bohemia?
Los funámbulos sordos del Castillo
bailan. Cantan los mudos artesanos del barullo.
Los puntos cardinales
y el zodíaco
trocaron sus lugares.
Hay que olvidarse de Kalandra.
Hay un complot de flautas
en los huesos del Cementerio Judío.
Kalandra ya está muerto y peces ciegos
navegan el Vltava. Digan,
¿alguien oye el silencio de Bohemia?


II
Petr atravesó el Puente del Primero de Mayo.
Petr atravesó el vientre de la Ciudad Nueva
y atravesó cada calle de la Parte Pequeña.
Petr atravesó los días y las estaciones.
Petr fue asesinado en un muelle del Vltava
(que no paró su marcha de serpiente joven)


III
San Venceslao,
yo no te creo,
San Venceslao,
adónde estabas,
San Venceslao,
de largas mangas
(estaba borracho y fue degollado)


IV
Intocada floresta de Bohemia,
puedes morir
petrificada.
Aldabón de la Muerte,
puedes tocar
de madrugada.
Puentes del Vltava,
pueden hundirse
en el vientre de Praga.
Los caballeros del miedo
llegaron de madrugada,
ellos son los Poderosos,
tienen las manos heladas.
Las Cien Torres de tinieblas,
pueden alzarse
contaminadas.
Una piedra es el alma
de Praga,
una represa de círculos concéntricos
el Vltava.



DOS NOCTURNOS DE SÃO PAULO



I

Noche maltratada y en harapos, noche
del tercer mundo, metropolitana
noche de palabras largas y garúa
sin cara, gestora de los sueños
contaminados, la noche industriosa de la espera
y los barrios obreros y las buenas intenciones
no testimonian nada. Yo velo inútilmente
en este cuarto del Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, alrededor del abismo de la noche maldormida
y la noche, enferma noche estratificada
y frágil, húmeda metalurgia celular
y políglota, se estalla en las palabras
y un idioma abortado se pierde para siempre
entre las cuatro paredes de mi cuarto.
Los durmientes no saben que tienen en la nuca
el mapa minado de la noche que se ahoga
en la red subnutrida que teje el smog de genes sucios.
Hay niños naciendo sin encéfalo
y ellos rondan en la noche poluida, paralítica
noche mendicante del metro sin destino
que hace trepidar mi cuarto en el Centro de los trece millones de habitantes
de São Paulo, mi cuarto donde podría
perderme, sin brújula, en mis huesos mudos
si lentamente abriera la ventana y con cuidado
la noche, pobre noche de mundo parcelado,
penetra su bóveda en mi boca y me suspende.


II


NOCTURNO EN LA AVENIDA SÃO JOÃO


Un travesti en silencio contra un poste
es menos triste que la avenida São João de madrugada,
cuando la niebla se recuesta nordestina
y venérea en las ajenas paredes sin empleo, y esperan
las mujeres, y el borracho espera por su sombra
caída en la calzada. La hora en que se hunden
en su rabo interrogante los gatos sin respuesta
y los marineros cantaron y se miran
esperando por su canto, esperando por oírlo
y todos los idiomas son incomprensibles
como la espera del viento por sí mismo
oyendo su queja vieja de ventana rota.

En el anónimo cuarto sólo iluminado
por el neón afuera, los amantes
son títeres del tiempo: oyen dar
las caricias violentas de la noche y se toman
por la espalda blanda como cama deshecha.
El viento se encajona en la avenida de olor ácido
y los amantes se duermen al neón repetido, sin cuerda
la noche embotellada entre los postes.





RECUERDO


Qué barbarie el día,
acuérdate,
qué fiebre en las rodillas,
qué paz clamabas, qué
olvido de piedra
pura
elemental
qué olvido puro
mineral
qué nocturno animal
de puro amor
comenzaba a nacerse en tus costillas.


HOY

Hoy tengo las manos de cristal
para quebrarlas, para rajarme
el pecho frágil y el seguro
esplendoroso brillo que me ciega.
Planetas extraviados, hoy tengo
las rodillas breves, a caerse de su órbita,
a girar el grado que no existe, esta
perdida playa de un verano, el sexo
estéril, longitud de vidrio,
latitud de pocas horas son las médulas
y un amante de sal
me brota por los ojos
y me quiebra.


BELLO AMOR

Bello amor, bellos amantes,
porque el amor no pasa
de un memorial de hombres que me amaron,
el sexo idéntico, idéntico
el ancestro conjugado,
bello y estéril, bello
porque estéril, porque destinado
al memorial de hombres que me amaron
de antes, sin después, al otro
lado de sus vidas, sin otro
rostro que el insomne
habitante del deseo, se consume
de belleza antes, siempre antes de los hombres,
el memorial de hombres que me amaron.

I


ETERNA


Qué fiesta el gesto de tu cuerpo, muchacho,
trampolín para fuera de los huesos,
salta tu gozo, suelto
me asalta, te rapta por ancestros
implacables de piel y sudor y esta cerveza
de los gestos, este salto a venideros del deseo.
Qué fiesta del arco y de los cuerpos,
muchacho, qué marea de música y de celo
de vuelta repitiéndonos a tiempo
de estertores, a eternos en el cuerpo
místico del gozo, salados hijos
de los hijos de tu gesto.


II

MEMORIA


¿No me desarmo yo de la condena, no abandono
la trama de los huesos,
no se me erizan esponjas en el dorso,
muchacho, curva aguda del mundo
y el deseo, subiéndola incansable
por tus muslos, la muerte provisoria
que no acaba?


PERO LA ROSA

Sí, puedo contar las rosas
de las estaciones, de perfume y cuerpo,
rosas de los vientos y de piedra, sí,
las rosas de Praga y la mañana.
Pero la otra, rosa ilícita, la dulce
rosa en deuda con la especie, no
la rosa violenta en la marea del tiempo,
pero la rosa tránsfuga y estéril, la vacante
rosa del destiempo, no la innumerable, solitaria,
pero la dura rosa condenada.



LA ÚLTIMA CENA

Uno de estos días
se me escapaban cuervos de los bolsillos
y un huevo en el alma
como un malentendido, como el alma,
me obstruía el esófago. Victimario
de los cuervos, antes huevo, y alma,
ellos me anulaban como a un muerto.
Escribo la sombra del alma en el esófago.
Soy traidor, como un viaje fabuloso
alrededor del cuervo,
del huevo o de la muerte.
Soy un malentendido amenazante
y en peligro, un espantajo,
inútil como un huevo, después cuervo
o la poesía.

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